El 27 de mayo recién pasado mi marido estuvo de cumple, y bue 41 no se cumplen todos los días!
Y cuando digo cumpleaños, no me refiero solamente a una torta y una celebración. Durante más de un mes estuve preparando cada detalle con muchísimo cariño. Pensé en sorpresas, recuerdos, decoración, regalos, comida y en cómo hacer que ese día fuera realmente especial, porque todo fue con temática ochentera chilena, con piñata y tabletones incluídos 🫣
¿El resultado? Maravilloso!
¿Y mi rutina saludable? Muy diferente a lo habitual.
De los cinco días que normalmente entreno, entrené solo tres. Tomé menos agua de la que acostumbro. Comí algunos dulces que me transportaron directamente a mi infancia. Recibí visitas, compartí más de la cuenta alrededor de una mesa y tuve horarios bastante distintos a los que suelo mantener.
Y ¿sabes qué? No me arrepiento absolutamente de nada.
Porque la vida saludable no consiste en vivir encerrada en una rutina perfecta. No consiste en decirle que no a cada celebración, a cada cumpleaños o a cada momento importante por miedo a salirnos del plan, no señor!
La vida real está llena de cumpleaños, vacaciones, reuniones familiares, momentos inesperados y experiencias que merecen ser vividas.
Siento necesario mencionarlo porque muchas veces creemos que para lograr nuestros objetivos debemos hacerlo todo perfecto. Pero la perfección no existe. Lo que realmente funciona es aprender a volver a nuestro camino después de esos momentos.
Una comida diferente no arruina tu salud y un fin de semana distinto no destruye tu progreso.
Tres entrenamientos en lugar de cinco no eliminan todo el trabajo que has hecho.
Lo que sí puede afectar nuestro bienestar es vivir con culpa cada vez que disfrutamos,
y ahí es donde aparece una palabra que me encanta: equilibrio.
El equilibrio no significa hacer todo perfecto. Significa aprender a disfrutar los momentos especiales sin sentir que estamos fallando.
Porque los recuerdos que construimos con las personas que amamos también alimentan nuestra salud y créeme! lo disfrutado no me lo quita nadie.
Hoy lunes ya estoy retomando mis hábitos habituales, mi hidratación, mi entrenamiento y mi alimentación de siempre. Sin castigos, sin compensaciones extremas y sin culpa.
Simplemente volviendo a mi estilo de vida poco a poco. Porque eso es justamente lo que quiero enseñarles: no hacer dieta, sino construir hábitos que sean capaces de convivir con la vida real.
Y si alguna vez te has sentido culpable después de un cumpleaños, unas vacaciones o una celebración familiar, quiero que sepas algo: No estás atrasando tu proceso.. Estás viviendo la vida, bonita! Y eso también forma parte del camino. Así que a cambiar ese switch de perfección para integrar el switch de "lo estoy haciendo lo mejor que puedo".
Y bueno! En el próximo artículo quiero compartirte algunas herramientas prácticas que te ayudarán a disfrutar estos momentos especiales sin ansiedad, sin culpa y sin sentir que estás perdiendo el control de tus hábitos, dale? Recuerda bonita: UN DÍA A LA VEZ 💜
Nos leemos pronto!
Con cariño... Tu coach Connie✨
