Hace unos meses me sorprendí teniendo una conversación conmigo misma mientras me miraba al espejo.
Aunque lo reconozco: no era una conversación nueva.
Era esa voz que muchas conocemos demasiado bien 🙂↕️
¿Por qué antes era más fácil?
¿Qué estoy haciendo mal ahora?
¿Por qué mi cuerpo ya no responde igual que antes?
Y entonces pensé en todas las mujeres que a lo largo de los años han llegado a mi asesoría o me escriben por Instagram diciéndome prácticamente lo mismo.
"Connie, antes controlaba las calorías y me movía más por 4 semanas y bajaba tres kilos. Hoy hago todo igual y no pasa nada."
Y quiero decirte algo desde el corazón, bonita: Y es que no estás imaginando lo que sientes.
Tu cuerpo cambió, y eso no tiene que significar que se haya vuelto tu enemigo. Sino que está entrando en una etapa diferente.
Y comprender eso cambió completamente mi forma de cuidarme.
Porque lo reconozco, durante muchos años pensé que el problema era mi falta de disciplina.
Entonces si una semana no bajaba de peso comía un poco menos, entrenaba más y me exigía más. Y bue! Si no funcionaba, la conclusión siempre era la misma:
"No fui suficientemente constante."
Y guau! ¡Pero qué injustas podemos llegar a ser con nosotras mismas!
Porque seamos honestas.
Nunca nos enseñaron que el cuerpo femenino cambia durante toda la vida.
Nunca nos explicaron que las hormonas no solo influyen en el ciclo menstrual, sino que también afectan la forma en que dormimos, la energía que sentimos, nuestro apetito y
nuestra masa muscular. E incluso el lugar donde acumulamos grasa.
Porque llegando a los 40 no todo depende de las hormonas... pero tampoco bonita depende solo de tu voluntad.
Y existe una idea que me preocupa mucho: Pensar que al llegar a los 40 todo está perdido en cuanto a vernos y sentirnos como tanto queremos.
Y No... 🙅🏻♀️ Eso tampoco es verdad.
Lo que ocurre es que empiezan a mezclarse varios factores, como que poco a poco perdemos masa muscular si no la entrenamos. A eso agrega que nuestro gasto energético disminuye, dormimos peor y
Vivimos con más estrés.
Muchas de nosotras estamos cuidando hijos, o padres, problemas en el trabajo y preocupaciones de la casa...
Y bueno, todo eso termina afectando muchísimo más que las calorías. Porque no es una sola cosa, sino que la suma de muchas pequeñas cosas.
Y la rebelde grasa abdominal no aparece porque sí.
De hecho una de las preguntas que más recibo es 👇🏻
¿Por qué ahora toda la grasa se me va al abdomen?😓
Y la respuesta mi querida, tampoco es una sola.
Y es que durante la perimenopausia comienzan cambios hormonales normales y propios de esta etapa de nuestra vida. A eso se le suma el estrés, dormir poco, moverse menos, perder masa muscular,
no comer suficiente proteína, y por si fuera poco, hacer dietas muy restrictivas una y otra vez.
Y el cuerpo simplemente responde a ese confuso contexto.
No es un castigo bonita. No es que tu cuerpo quiera hacerte daño 🫂 Solo está intentando adaptarse.
De hecho el error que veo una y otra vez a lo largo del tiempo es que muchas mujeres creen que la solución es comer cada vez menos, y ocurre exactamente lo contrario.
Llegan agotadas, cero ánimo, con una ansiedad nivel 10, con culpa, con miedo a comer y
terminan abandonando porque sostener ese nivel de exigencia mental y física es imposible.
No necesitamos castigarnos más, sino que al contrario 🙂↕️ Necesitamos estrategias que podamos mantener durante años.
✨LO QUE HIZO CAMBIAR MI CUERPO Y MENTALIDAD✨
Y aquí viene la parte real, quizá no la que quieras leer, pero lo que sí funcionó siendo lo más honesta contigo:
No hubo una dieta milagrosa.
No hubo un alimento mágico.
No hubo un suplemento que resolviera todo.
Lo que hizo la diferencia fue empezar a cuidar aspectos que antes ignoraba: Dormir mejor,
tomarle el gusto a entrenar fuerza, comer suficiente proteína, moverme todos los días y dejar de vivir esperando resultados inmediatos al verme al espejo.
Pero por sobre todo, dejar de hablarme como si fuera mi peor enemiga, y eso bonita, el auto sabotaje que cometemos con nosotras mismas, es brutal.
✨EL PESO NO CUENTA TODA LA HISTORIA
Han habido momentos en que la balanza apenas se movía y sí, es frustrante, sin embargo...
Mi ropa empezaba a quedar distinta, tenía más energía,
dormía mejor, me sentía más fuerte y mi humor estaba más alineado.
Si tan solo hubiera mirado el número de la balanza, habría pensado que estaba fracasando o estaba estancada.
Hoy entiendo que estaba avanzando, solo que el progreso tenía otra forma.
✨LO QUE ME HUBIERA GUSTADO SABER A MIS TREINTAS
Que mi cuerpo no estaba dejando de funcionar, estaba cambiando, y entrenar para sentirme fuerte iba a ser mucho más importante que entrenar para quemar calorías o verme flaca.
Que comer suficiente iba a ayudarme mucho más que seguir reduciendo cantidad.
Que descansar también forma parte del proceso, no sólo dormir, sino permitirme descansos activos tanto para mi mente como para mi cuerpo.
Y que aprender a tratarme con cariño iba a transformar mucho más mi vida que cualquier dieta o comparación con otra persona que pudiera hacer en mi camino.
Si hoy sientes que nada resulta...
Quiero que leas esto con calma:
No eres floja, no eres un caso perdido y no te falta fuerza de voluntad.
Probablemente solo estás intentando cuidar un cuerpo de 40 con las mismas herramientas que usabas a los 25. Y ese cuerpo ya necesita otra forma de ser acompañado.
Más respeto, más paciencia, más información y mucho menos culpa.
✨SI PUDIERA SENTARME A HABLAR CONTIGO
No empezaría hablándote de calorías, bonita.
Te preguntaría cómo estás durmiendo, tu nivel de estrés,
cómo te hablas cuando te miras al espejo y qué cargas llevas todos los días.
Porque detrás de cada intento frustrado de bajar de peso casi siempre encuentro una mujer que lleva demasiado tiempo sintiendo que nunca es suficiente para ella o para los demás. Y eso pesa mucho más que cualquier kilo que te mida la balanza.
✨MI INVITACIÓN
Si llegaste hasta aquí, primero quiero darte las gracias.
Quizás encontraste este artículo buscando respuestas en Google, porque alguien te lo compartió o a través de mis historias de instagram.
Pero sea como sea, me alegra mucho que estés aquí.
Mi deseo de todo corazón, es que este espacio sea un lugar donde encuentres información basada en evidencia, pero también comprensión.
Porque creo profundamente que cuidar de nosotras no debería sentirse como un castigo, sino que debería sentirse como volver a casa.
Y si sientes que necesitas acompañamiento en este proceso, en mi plataforma "Un Día a la Vez" he creado un espacio donde trabajamos exactamente eso: aprender a cuidar nuestro cuerpo desde el conocimiento, el movimiento, la alimentación y, sobre todo, desde el respeto.
Porque el objetivo nunca ha sido tener un cuerpo perfecto.
El objetivo siempre ha sido volver a vivir en paz dentro de él... Un día a la vez.
Un abrazo! Nos leemos pronto.
Connie Edelai
